De ambiciones políticas y códigos de ética

El semanario Búsqueda publica en su edición del pasado 7 de abril, una nota periodística titulada “Orsi se posiciona como la figura con amplitud en el Frente Amplio en busca de conquistar a los votantes de otros partidos”, que lleva la firma de Raúl Santopietro.

En ella se destacan, sin escatimar esfuerzos ni ponderaciones, las múltiples cualidades y condiciones que, según el periodista, harían a la figura del intendente de Canelones Yamandú Orsi, el candidato indicado para aglutinar en el Frente Amplio a dirigentes que hoy están en el oficialismo y de esa manera, hacer crecer a esa coalición política para lograr su retorno al poder en 2024.

La insólita apología, fue publicada dos días después de conocerse la obtención de la mayoría necesaria en la Junta Departamental para la aprobación de un crédito en fideicomiso a la Intendencia de Canelones por US$ 44 millones.

La tan ansiada mayoría en el legislativo comunal, fue obtenida contando con el voto a favor de un edil del Partido Nacional.

Actuando en solitario y con deslealtad, el edil decidió desatender las negociaciones que se venían adelantando desde hace meses desde la coalición de gobierno.  Al abrazarse con el intendente frenteamplista y asumir una posición independiente a contrapelo de sus responsabilidades éticas y políticas como representante comunal por su partido, generó un precedente al que difícilmente se le puedan encontrar atenuantes.

En su nota informativa, el periodista de Búsqueda prefirió no mencionar el desatino del edil perteneciente al sector Alianza Nacional que liderara el fallecido ministro del Interior Jorge Larrañaga.

Tampoco hizo alusión a un presumible uso inapropiado y falto de ética que el intendente Orsi pudiera haber hecho de las buenas intenciones del edil para convencerlo de tomar una decisión tan airada.

Muy por el contrario, el periodista presentó la situación como “…esa buena relación con dirigentes blancos, de la que Orsi resalta como parte de la política uruguaya” y adicionó a las capacidades del intendente los recurrentes “guiños de Orsi” a dirigentes colorados y sus frecuentes alusiones a Batlle y Ordóñez, Baltasar Brum y Tomás Berreta.

En varios pasajes de su artículo, el reportero destaca directa o indirectamente las asimétricas ventajas del intendente de Canelones, incluso en comparación con sus posibles competidores en la interna frenteamplista de cara al 2024, a quienes desde ya parece augurar una derrota sin remedio.

Es tal la ponderación vertida en su desarrollo pretendidamente informativo, que más allá de su objetivo y de parecer una nota periodística, semeja un comunicado de prensa emanado del comando de campaña del intendente Orsi, que ya estaría operando.

De hecho, incluso anuncia las próximas incursiones de Orsi al interior sin descuidar sus tareas como intendente, para trasladar al ámbito nacional la proyección de su imagen.

Previo a esta nota sin duda llamativa en una publicación con el origen, objetividad y trayectoria de Búsqueda, el propio intendente de Canelones generó sus propias movidas claramente preparadas. Probablemente, la idea era “dar la nota” una vez conocido el resultado de la votación en la Junta Departamental y la obtención del millonario crédito, con frases estudiadas y reiteración de conceptos que lejos de explicar la ruptura de códigos que acababa de realizar parecían reafirmarlos y ponerlo ya en campaña.

El fideicomiso aprobado, parecería ser la continuación de una estrategia, que obviamente tenía al referéndum del 27 de marzo como primer acto de esta puesta en escena con lanzamiento de candidatura.

El logro del voto a favor de un edil de la oposición en Canelones en tales circunstancias marca un accionar que aleja definitivamente al intendente departamental del centro negociador del espectro político, mostrando a un Orsi sin miramientos, levantando un muro ético además de ideológico del que no se vuelve.

Son muchos los desafíos y compromisos a atender y están muy lejos las próximas elecciones como para pretender mantenerse en un permanente ejercicio electoral. De hecho, recién comenzamos a salir de los dos años de pesadilla que significó la pandemia y de una inútil pérdida de tiempo y energía con una convocatoria a referéndum que, en última instancia, aun perdiendo, buscaba enlentecer la marcha del gobierno, cosa que sin lugar a duda consiguió.

Nada de eso es bueno para el país.

Es hora de que la política y quienes hacen de ella su ocupación y responsabilidad habitual, comience a coordinar esfuerzos para resolver los problemas que afectan a todos y en especial a los más vulnerables que, paradójicamente, suelen ser los más nombrados y los menos atendidos a la hora de bajar los discursos a tierra y comprobar la realidad.

La confusión de ideas y de roles ya sea generada ex profeso o en forma casual cuando pasa inadvertida, tiende a socavar la esencia misma de la democracia y a destapar la olla de donde surgen las peores ideas y sus siempre destructivas consecuencias.

Una ciudadanía atenta y bien informada es la llamada a detectarla y ponerla en evidencia, para evitar que eso ocurra.

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