Caerse a pedazos

Según reseñara el diario El País, el precandidato presidencial del Frente Amplio Yamandú Orsi, afirmó tras conocerse públicamente la existencia de chats vía WhatsApp entre el presidente del Partido Nacional y el exsenador Gustavo Penadés que originaron la renuncia del primero a su cargo, que: “El país se cae a pedazos”.

Y puede que tenga razón.

Para profundizar en el sentido y alcance de sus dichos, hemos empezado por lo más elemental; comprender a cabalidad lo que Orsi quiso decir. 

Para eso comenzamos por consultar a la Real Academia Española (RAE) el significado de sus palabras. Entendemos que el lenguaje debe ser interpretado fielmente cuando de declaraciones a este nivel se trata y el resultado de los dichos puede llegar a ser una alarma a ser atendida con urgencia.

Hecha la consulta, obtuvimos entre otras que no hacen a este tema, las siguientes respuestas:

  • 1. – Pedazo:

 -Parte o porción de algo separada del todo.

 -Cualquier parte de un todo físico o moral.

  • 2. – A pedazos:

 -Por partes, en porciones.

  • 3. – Caerse alguien a pedazos:

 -Andar tan desgarbado, que parece que se va cayendo.

 -Estar muy cansado de un trabajo corporal.

 -Ser muy bonachón y sin malicia.

Esta objetiva realidad con la que nos enfrenta la RAE, nos permite suponer diferentes intenciones en las declaraciones del precandidato.

En relación con el contenido del punto uno citado, entendemos que un país como tal, no puede caerse en porciones separadas del todo. Es decir; se cae o no se cae. Pero sí podría caerse por partes en lo que a moral se refiere. Lo dice claramente la RAE.

En cuanto al punto dos, este vendría a confirmar lo del punto uno. En lo físico el país parece permanecer intacto pero sí podría estar partiéndose en lo que a moral refiere.

El punto tres que completa la expresión y define mejor la idea, es bastante más clarificador. En ese aspecto, entendemos que el país no parece andar desgarbado. La imagen país está sólida a nivel regional y mundial y eso está a la vista. Tan sólida como lo está, guardando las proporciones, la imagen local de una Intendencia de Canelones manejada con muy buen criterio a lo largo de dos períodos de gobierno municipal por Yamandú Orsi.

Siguiendo con la interpretación del punto tres, si algo cansa y puede influir en los dichos y los hechos es una campaña electoral que genera alto desgaste y ansiedad, que ya empezó y dado que va a durar un año promete generar mucho más cansancio y provocar caídas en pedazos de muchos dirigentes.

Finalmente, el punto tres nos traduce otro tipo de “caída a pedazos”, pero en este caso como el resultado natural de proceder de manera bonachona y sin malicia. No lo decimos nosotros; lo explica la RAE.

Si esta última fuera en definitiva la interpretación que la ciudadanía prefiera darle, podría tener el mismo efecto de un bumerang para el propio declarante.

Entendemos que los países y sus instituciones evolucionan y muchas veces deben ponerse a prueba; es lo natural.

Pero vivir en democracia, exige aceptar y respetar el juego político que esto supone, sin poner en riesgo su permanente mejora y perfeccionamiento.

Para esto se requieren líderes con criterio de estadistas que el Uruguay los ha tenido y seguramente los tiene, algunos todavía influyendo y otros en proceso de maduración.

Acá, si algo se cae a pedazos, es un sistema político que dedica su tiempo y esfuerzos en general, a atender temas baladíes que terminan acumulando confusión social y a buscar en cada nuevo escenario la forma de poner un palo en la rueda de su enemigo político. Un proceder populista destructivo, que en definitiva daña al país más que al que gobierna o al que se opone.

Volviendo a lo del inicio, más adelante en sus declaraciones el precandidato advirtió: «Guarda cuando la gente empieza a dejar de creer en las instituciones».

Y tiene razón y de eso se trata. De respeto y mejora de las instituciones. Estas que día tras día nos dan muestras de requerir una revisión urgente, para devolver a cada una de ellas su verdadero valor, independencia de poderes, responsabilidad, productividad, confianza y seguridad.

Cuando algo comienza a dar señales de deterioro y se encienden las alarmas, es bueno recordar que el país se construye entre todos y no se destruye en un período de gobierno. Lo que hoy tenemos, comenzó a sembrarse en el retorno a la democracia en marzo de 1985.

Todos los partidos participaron y todos son responsables. Es el sistema político todo el que se está poniendo a prueba.

Y parafraseando al ex intendente de Canelones:

«Guarda cuando la gente empieza a dejar de creer en las instituciones».

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