Riesgos de abrazar una culebra

Si algo llevó al Frente Amplio a alcanzar su permanencia de quince años ininterrumpidos en el poder, fue el equilibrio logrado por la aguda visión de estadista de Liber Seregni.

Su manifiesta calidad humana alejó los temores de los votantes indecisos y dio a ese movimiento la imagen de partido auténticamente democrático plantado en la centro izquierda. Desaparecido Seregni, su antorcha fue sostenida por Danilo Astori.

Mientras eso ocurría, la izquierda radical que solo valora la democracia como un medio para alcanzar el poder, ganaba posiciones y lograba desde las bases un ascenso sostenido.

La presidencia de José Mujica marcó el momento de inflexión y generó divisiones internas en el Frente Amplio en cuanto a las decisiones a tomar, con especial énfasis en economía, seguridad y relaciones internacionales. Danilo Astori fue quedando cada vez más aislado por los radicales que continuaron en constante crecimiento y quedó definitivamente fuera de la escena partidaria tras el fallecimiento de Tabaré Vázquez.

Fiel a su compromiso, el fundador de Asamblea Uruguay se ha mantenido al firme dentro del partido, en su papel de líder de un importante sector frenteamplista. Y esto a sabiendas de que por más que sus aportes siguen siendo muy valiosos para el país, la política partidaria comienza a impulsar liderazgos más jóvenes y a desatender sus opiniones.

Sus propios dirigentes han comenzado a buscar acercamientos a figuras como el intendente de Canelones Yamandú Orsi, a quien imaginan candidato y cuyas ideas, aunque se exhiban como moderadas provienen del MPP, tal vez el sector más radical de la izquierda uruguaya en alianza con los comunistas. Ideas, a todas luces, en las antípodas de las del contador Astori.

Casualmente y según comenta el diario El País, en un documento base de discusión del XXXII Congreso del Partido Comunista – que se inició el viernes 27- “se responsabiliza al equipo económico liderado por el astorismo del déficit de US$ 600 millones que en su momento llevó a la capitalización de Ancap”. “En lo que respecta al rol de las empresas públicas sostiene ese borrador que tuvieron un impulso importante y se fortalecieron tras años de intentos de liquidación y privatización por parte de gobiernos de derecha”. En lo que respecta a Ancap, el documento pretende achacar el vergonzoso déficit constatado en ese organismo monopólico a las directivas del equipo económico encabezado por Danilo Astori e irisorriamente y como al pasar reduce la cifra deficitaria de los US$800 millones inicialmente señalados a US$600 millones.

Llegado este punto, cabe aquí rescatar las palabras de Jean Francois Revel, que forman parte del prólogo que ilustra la primera edición del consagrado libro de Carlos Rangel, titulado Del buen salvaje al buen revolucionario.

Y dice Revel en dicho prólogo: “…el subdesarrollo latinoamericano es político antes de ser económico. Más exactamente, me parece que en Latinoamérica el subdesarrollo económico es consecuencia del subdesarrollo político, y no al contrario, como sucede en el verdadero Tercer Mundo.”

Los dirigentes de Asamblea Uruguay, devaluado políticamente Astori, han disparado en desbandada a abrazarse con quien sea porque tal vez imaginan que, de esa forma, podrán mantener sus cargos y privilegios. Parafraseando al propio Pepe Mujica cuando en 2010 declaró abiertamente que actuaría de esa manera con tal de ganar las elecciones, les da igual abrazarse a una culebra con tal de lograr sus objetivos personales.

Triste y lamentable situación a la que deberá tomar por los cuernos el líder de aquel sector. Liderazgo cuya verdadera autenticidad y alcance luego de haber sabido mantener el timón económico del gobierno del Frente Amplio en momentos políticamente más favorables, espera ahora su confirmación a la vista de tanta infamia y de tanta traición.

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