Un Solo Uruguay y la baja del combustible

A partir del 1º de setiembre, y por primera vez en lo que va del año 2022, el Poder Ejecutivo dispuso una baja en el precio del combustible de $3 por litro. Dicho ajuste responde a los precios de referencia internacionales y al calculo del precio de paridad de importación, y en esta oportunidad no está contemplado el gasoil que permanece con su precio incambiado.

Ante esta situación, el movimiento Un Solo Uruguay manifestó en una nota a El Observador, la preocupación de que el cambio en los precios obedezca a una decisión política y cuestionan que la baja haya sido en uno de los tipos de combustibles en lugar de que se haya realizado también en el gasoil.

Lo mas interesante, e independiente de la medida en si, es el concepto de que un ajuste a la baja de los precios responde a un interés político explicitado en la nota por la frase de que “los votos se mueven a nafta”. A través de este concepto tenemos varias situaciones, la primera de ellos, es que el gobierno de turno decidió cambiar el método de calculo del precio de los combustibles a otro que, por el momento, trajo aparejados mas aumentos que disminuciones, por lo que una baja en el precio no pareciera ser una medida efectiva para ganar popularidad. La segunda situación, generada a partir de la anterior, es que si el cálculo fluctúa por diversos factores, es probable que en oportunidades suba y otras baje, una situación razonable, esperable y normal. Ahora bien, la tercera situación, la mas interesante por cierto, es que si desde el movimiento Un Solo Uruguay manifiestan que “los votos se mueven a nafta”, no solamente estén hablando de los “votos” de quienes hoy se ven beneficiados por la baja, sino de sus propios votos y de esa manera hacer un llamado de atención al gobierno para que los tengan en consideración si pretenden contar con su apoyo.

Este problema conceptual nos involucra como sociedad, si por un lado pretendemos que una política de gobierno nos favorezca a cambio de nuestro voto,  padeciendo las consecuencias, entre otras, las del prebendarismo, y por otro lado queremos un sistema político transparente y fuerte democráticamente. Razonémoslo por el absurdo, si todos votaramos a nuestro candidato en función de lo que nos puede dar a cambio, entonces el sistema carecería de toda base que la sustente, el político se dedicaría mas a regalar que administrar y el votante se dedicaría mas a buscar su beneficio en lugar de controlar y exigirle explicaciones al político de turno

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