El dilema de Danilo

El senador Danilo Astori, exvicepresidente de la República y exministro de economía – cargo que ejerció en dos de los tres períodos en los que el Frente Amplio gobernara – publicó un video con motivo del aniversario número veintiocho de la fundación de su sector Asamblea Uruguay lista 2121 de ese partido.

Según reseña el diario El País, Astori se refirió en forma reiterada a la constante confrontación existente entre gobierno y oposición la cual, a su juicio, estaría provocando “una fractura indisimulable y hasta creciente”. Señaló además que, aunque el gobierno «no puede pretender que no critiquemos», desde la oposición no se puede «dejar de analizar las propuestas del oficialismo».

«Si no encontramos el camino de una mayor calidad política y construimos puentes para coincidir al menos en algunas cuestiones fundamentales, el futuro además de incierto puede ser muy doloroso», afirmó.

Astori fue enfático al observar que el Frente Amplio no ha realizado aún un “examen autocrítico” en relación con la derrota electoral, aunque sin aclarar si se refería a la acaecida en 2019 o al reciente resultado del referéndum para derogar algunos artículos de la Ley de Urgente Consideración convocado por iniciativa de su partido.

Llegado este punto y vistas las permanentes diferencias que Asamblea Uruguay ha mantenido a lo largo de los años con relación a los criterios de sus socios de coalición, las cuales han sido zanjadas mediante el acatamiento por disciplina partidaria de decisiones y lineamientos políticos totalmente a contrapelo de los suyos, cabe preguntarnos a qué aspiran hoy en día aquel sector y su fundador.

Nadie duda de las buenas intenciones del líder de Asamblea Uruguay y sus seguidores, pero cabe preguntarse qué oportunidad tendrán dentro de una coalición completamente dominada por radicales de izquierda que solo entienden la democracia como un medio para alcanzar el poder y lo demuestran apoyando dictaduras como la de Venezuela, Cuba y Nicaragua mientras observan con nostalgia y simpatía la invasión de Ucrania.

Una coalición en la que rige la disciplina partidaria y se impone sin derecho a pataleo la opinión de las mayorías. Una coalición que lejos de buscar un acercamiento democrático para zanjar diferencias con el gobierno y lograr acuerdos como pretende Astori, utiliza una pandemia sin precedentes para proponer cuarentenas estrictas y paralizadoras de la economía, apagones, caceroleos, paros, subsidios, la imposición por decreto de la aplicación de la vacuna Sputnik – no aceptada hasta la fecha ni en Europa ni en Estados Unidos-  por ser de origen ruso  y la convocatoria a un referéndum para la cual salieron a juntar firmas en plena pandemia.

Esa coalición, no parece tener la más mínima voluntad de diálogo y solo busca el camino del enfrentamiento con la única intención de poner palos en la rueda y demorar las posibilidades de accionar del gobierno en beneficio de toda la población.

Y aquí surgen varias preguntas: ¿Dónde se ubica Asamblea Uruguay en este escenario? ¿Cómo pretende el senador Astori lograr incidir y evitar la fractura que claramente lo afecta y preocupa jugando en este contexto? ¿Cómo podrá controlar las naturales luchas intestinas por el poder que comienzan a percibirse en su propio sector y que él mismo señala en su discurso de aniversario? ¿Será que los radicales del Frente Amplio terminarán finalmente fagocitando su proyecto?  

A esta altura de los acontecimientos es bueno recordar y recordarle al senador Astori su verdadero origen e inicio en la política, que tantos éxitos y satisfacciones le ha deparado. Es bueno recordar que, en la década del sesenta, con poco más de veinte años, ya trabajaba en política. En esos tiempos, Danilo Astori seguía los lineamientos de Wilson Ferreira Aldunate, líder llamado a revolucionar democráticamente a un Uruguay todavía sin fracturas insalvables. El hoy senador comenzó su carrera en la administración pública guiado por su líder, como sub director de la Oficina de Política y Programación Agropecuaria (OPYPA).

Astori y sus seguidores tienen frente a sí un portentoso dilema. Aunque suene extraño el concepto, entendemos que tal vez haya llegado la hora de plantearse un cambio de coalición hacia donde quepa una izquierda democrática y racional, para poder potenciar en libertad su verdadera capacidad basada en valores y sensibilidad social, condición que sus actuales compañeros de partido no parecen entender y mucho menos aceptar más allá de su conveniencia electoral.

Tal vez sea hora de buscar sin paradigmas ni ataduras estériles, el camino para el logro de eso a lo que aspira el senador, que se resume en mayor calidad política y real construcción de esos puentes que hoy lo preocupan.

El senador Astori tiene la palabra; pero está claro y surge de su propio discurso que de no tomar decisiones él, terminarán haciéndolo, inexorablemente, sus votantes y seguidores.

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