Razones de fondo

Como un “ataque a las libertades sindicales” del directorio de la OSE y del gobierno, calificó el presidente de la Federación de Funcionarios de OSE (FFOSE), Federico Kreimerman, el hecho de que se solicitara su imputación por un delito de atentado especialmente agravado.

Justificó además el hecho de haber explotado una bomba de humo en el interior del edificio de OSE – lo que motivara la reacción de la Fiscalía – manifestando que a su juicio, era necesario “llamar la atención”.

La temeraria acción se desarrolló mientras el directorio del ente se reunía para abrir las propuestas de una licitación, presentadas por empresas privadas interesadas en participar del proyecto Arazatí al que el sindicato se opone.

Por su parte, el Secretariado Ejecutivo del PIT-CNT consideró como grave la posible «judicialización de la protesta social».

Desde Libertad Responsable insistimos, una vez más, en la importancia del respeto por las libertades individuales y la paz social.

No pueden ser ni la violencia ni el atropello desmedido para ejercer presión, el camino adecuado para alcanzar ideales o proyectos individuales o grupales.

La democracia se basa y se establece en la separación de poderes, para que a partir del accionar ordenado y el contralor que de ello resulta, la sociedad pueda organizarse y convivir en paz.

Mientras así no se entienda, todo lo que ocurra a contrapelo del sentido común resaltará su accionar, rechinando ante la opinión pública y dejando en evidencia intenciones solapadas. 

Más allá de las consecuencias inmediatas que de estos hechos resulten, será la ciudadanía la encargada de juzgarlos.

A casi cuarenta años del retorno a la democracia, ciertas acciones, más que a humo, huelen a nostalgias de un pasado perimido, que en la búsqueda desesperada de protagonismo, algunos pretenden restaurar.

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